Es imperante modificar en los códigos lingüísticos, la forma en que nos dirigimos a las demás personas, y con ello evitar que, a través del lenguaje, se continúen reforzando ideas negativas (prejuicios) y estigmas sociales (etiquetas), que tanto dañan a la sociedad y que en la mayoría de las veces, terminan cancelando el goce y ejercicio de sus derechos y libertades fundamentales.


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El racismo es una ideología que plantea que la especie humana se subdivide en “razas” lo que permite colocar a unas como las dominantes, civilizadas, inteligentes, bellas, sanas, naturales, correctas y a otras como las subyugadas, incivilizadas o bárbaras, tontas, feas, sucias, contra natura, desviadas. El racismo, entonces, descalifica, por un lado; y mantiene privilegios, por otro; y por tanto continúa siendo el sistema de dominación y opresión por excelencia a través del cual se rigen las relaciones sociales, políticas, económicas, jurídicas, culturales. Biológicamente, las razas no existen, son un invento cultural para justificar la dominación de unos seres humanos sobre otros. Es decir, la idea de “razas” es una creación social que no tiene ningún sustento científico.


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Manifestaciones de la discriminación en la prestación de servicios de seguridad: 

Discrimino cuando impido u obstaculizo con base en un prejuicio el acceso o disfrute de un bien o servicio a una persona o grupo de personas. Si tengo elementos objetivos (características o aspectos concretos y medibles que existen independientemente de las opiniones o percepciones individuales. Estos elementos son tangibles y pueden ser observados, medidos o evaluados de manera objetiva) para impedirlo u obstaculizarlo, no sería discriminación.


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